Principales aprendizajes que dejó la gestión de riesgos en 2025
Durante 2025, la gestión de riesgos dejó de ser un tema cómodo para muchas organizaciones en América Latina. El contexto regulatorio, tecnológico y operativo expuso limitaciones que venían acumulándose desde años anteriores.
El Estudio de Gestión de Riesgos 2026 de Pirani muestra ese punto con evidencia: mayor atención al riesgo, pero una ejecución todavía fragmentada y dependiente de esfuerzos aislados.
El aprendizaje fue claro: la relevancia declarada no garantiza efectividad. Mientras la gestión de riesgos no influya en la toma de decisiones, seguirá siendo una función reactiva, más cercana al cumplimiento que a la anticipación.

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La continuidad del negocio sigue siendo más teórica que práctica
La continuidad operativa ocupó un lugar relevante en la agenda de riesgos durante 2025, especialmente tras incidentes tecnológicos y disrupciones externas. Aun así, el estudio evidencia que solo una parte de las organizaciones cuenta con planes realmente probados y actualizados
En muchos casos, los planes existen, pero no se ejercitan. No se prueban escenarios, no se evalúan tiempos de respuesta y no se integran aprendizajes de eventos reales. Esto dejó en evidencia que la continuidad del negocio sigue tratándose como un requisito documental y no como una capacidad organizacional.
El aprendizaje fue evidente: la resiliencia no se define en un manual. Se construye con información en tiempo real, liderazgo durante la crisis y coordinación efectiva entre áreas.
La cultura de riesgos sigue siendo el mayor punto débil
Aunque los riesgos tecnológicos y regulatorios dominaron la conversación, el estudio confirma que la cultura de gestión de riesgos continúa siendo el desafío más persistente. El 49,8 % de los participantes la identifica como la principal dificultad para 2026, una tendencia que se mantiene desde ediciones anteriores.
Durante 2025, muchas organizaciones avanzaron en políticas, comités y estructuras formales, pero sin lograr que la gestión de riesgos formara parte del trabajo diario. La responsabilidad siguió concentrándose en áreas específicas, mientras el resto de la organización la percibió como una obligación ajena.
El aprendizaje fue contundente: sin liderazgo activo y coherencia entre discurso y práctica, la cultura no cambia. La gestión de riesgos madura cuando se integra al negocio, no cuando se delega.

La inteligencia artificial amplificó tanto oportunidades como riesgos
Por primera vez, el estudio incorpora una medición específica sobre riesgos asociados al uso de inteligencia artificial. Los resultados reflejan lo que ya se vivió en 2025: adopción creciente, pero desordenada, y una comprensión limitada de sus implicaciones
El 62 % de los profesionales identifica la ciberseguridad como el principal riesgo asociado a la IA, seguido por implicaciones éticas (56,1 %), dependencia tecnológica (48,3 %) y falta de comprensión sobre su funcionamiento (47,4 %). Al mismo tiempo, más de la mitad de los encuestados afirma no utilizar herramientas de IA en sus procesos de gestión de riesgos.
El aprendizaje fue claro: la IA ya está presente, incluso cuando no se reconoce formalmente. Ignorarla no reduce el riesgo; al contrario, lo incrementa. La supervisión humana, la gobernanza de datos y la comprensión de los modelos se volvieron temas ineludibles.
La madurez avanza, pero de forma desigual
El balance general de 2025 muestra un avance lento y fragmentado en la madurez de la gestión de riesgos. La mayoría de las organizaciones se percibe en un nivel intermedio: cuentan con metodologías, pero dependen de procesos manuales, hojas de cálculo y monitoreo reactivo
El estudio identifica brechas persistentes en interoperabilidad tecnológica, actualización de planes de continuidad y uso de indicadores orientados a anticipación. También deja en evidencia que la madurez no depende solo de marcos o herramientas, sino del talento disponible para operarlos y cuestionarlos.
El aprendizaje final fue estructural: la gestión de riesgos no falla por falta de intención, sino por falta de integración entre cultura, procesos, tecnología y liderazgo.
Lo que 2025 dejó claro para el futuro
Los aprendizajes que dejó la gestión de riesgos en 2025 no surgen de la teoría ni de modelos ideales. Provienen de decisiones reales, presiones concretas y límites que quedaron expuestos en la operación diaria de las organizaciones en la región.
El Estudio de Gestión de Riesgos en Latinoamérica 2026 de Pirani reúne datos, análisis y la visión de especialistas que trabajan estos desafíos desde dentro. Es una radiografía del momento que vive la región y una referencia para entender hacia dónde se está moviendo la gestión de riesgos.
Si quieres profundizar en estos hallazgos y revisar la información completa, puedes descargar el estudio aquí.
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