El rol del contador frente al lavado de dinero
Históricamente, el rol del contador se ha asociado principalmente con el cálculo de impuestos, el registro de operaciones y la búsqueda de eficiencias fiscales. Sin embargo, la evolución de los delitos financieros ha transformado esta profesión, colocándola en la primera línea de defensa contra el crimen organizado. En un reciente episodio del Pirani Podcast, conversamos con Silvia Matus, experta en prevención de lavado de dinero y líder de la agenda antilavado en el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP). Durante la charla, desmitificamos la idea de que el cumplimiento normativo es un simple trámite y exploramos cómo el Enfoque Basado en Riesgos (EBR) protege tanto a las empresas como a los profesionales.
De tenedores de libros a "Gatekeepers"
El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha sido claro al designar a los contadores como gatekeepers o guardianes. Al estar inmersos en el día a día del mundo empresarial, ya sea como asesores fiscales, auditores o encargados de la contabilidad, los profesionales contables corren el riesgo de ser utilizados por lavadores profesionales. Entender esto es el primer paso para dejar de ver las regulaciones de prevención de lavado de dinero (PLD) como una imposición molesta. Detrás de cada dólar o peso ilícito hay historias de dolor y sufrimiento humano, por lo que el cumplimiento trasciende la simple evasión de multas; se trata de construir sociedades más justas.
Señales de alerta que la rutina esconde
En la práctica diaria, existen factores de riesgo que los contadores ignoran con frecuencia por desconocimiento. Silvia destacó varias banderas rojas fundamentales a las que se debe prestar atención:
- Clientes que exigen ser atendidos con una urgencia inusual o injustificada.
- Empresas que manejan un nivel extremo de secrecía y se niegan a compartir información clave o datos importantes.
- Clientes con operaciones vinculadas a jurisdicciones que se encuentran en listas grises o negras.
Además, es vital comprender que el lavado de dinero no solo proviene de delitos tradicionales como el narcotráfico. Delitos como la defraudación y evasión fiscal, la corrupción (especialmente al tratar con Personas Políticamente Expuestas) y el cibercrimen son delitos precedentes que generan recursos ilícitos que buscarán ser blanqueados a través del ecosistema empresarial.
El fin del checklist formalista
Uno de los errores más comunes cuando se implementa un modelo de Prevención de Lavado de Dinero (AML) es reducirlo a una simple lista de chequeo. El GAFI insiste en un Enfoque Basado en Riesgos (EBR), lo que significa que cada entidad (o contador independiente) debe evaluar su propio nivel de exposición, considerando factores como el riesgo geográfico de su país. Para lograrlo sin asfixiar la operación diaria, instituciones como la Federación Internacional de Contadores (IFAC) han emitido guías prácticas, como sus 9 documentos básicos, que traducen estas complejas normativas en pasos sencillos, prácticos y aplicables para cualquier profesional en Latinoamérica.
Los retos modernos: Beneficiario Final y Activos Digitales
Dos de los mayores desafíos actuales radican en la transparencia corporativa y las nuevas tecnologías. Por un lado, descubrir al Beneficiario Final Controlador —la persona real que se beneficia del uso de los recursos o servicios— se ha vuelto una obligación crítica, sujeta a fuertes multas por parte de las autoridades fiscales si no se documenta adecuadamente. Por otro lado, la evolución tecnológica ha introducido a los activos virtuales, como el Bitcoin, dentro del radar de las actividades vulnerables. Si un contador no se capacita para entender cómo funciona la blockchain o qué es un criptoactivo, estará ciego frente a estos nuevos vectores de riesgo tecnológico.
El dilema ético: ¿Secreto profesional o denuncia?
A diferencia de otras profesiones que se escudan plenamente en el secreto profesional frente a sus clientes, el contador enfrenta un mandato ético internacional muy distinto. La IFAC establece que, si un contador descubre esquemas de lavado de dinero, corrupción o fraude, el secreto profesional pasa a un segundo plano: debe renunciar al cliente por ética y dar aviso a la Unidad de Inteligencia Financiera local. Aunque en la práctica el temor a represalias del crimen organizado hace que muchos opten por retirarse de forma discreta, el estándar global exige no ser cómplice.
El primer paso hacia una práctica blindada
Para cualquier contador o firma que busque proteger su operación frente a estos riesgos, la recomendación principal de Silvia Matus es directa: mantenerse en capacitación constante y acercarse a los gremios colegiados. Pertenecer a un instituto profesional permite acceder a información de vanguardia y buenas prácticas internacionales. Hoy en día, estructurar una debida diligencia no tiene que ser una tarea titánica ni excesivamente costosa; existen herramientas tecnológicas adaptables y conocimiento ya democratizado para que las empresas, sin importar su tamaño, dejen de preocuparse y comiencen a ocuparse de sus riesgos.
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