Escuela de Gestión de Riesgos

Riesgos emergentes, cómo identificarlos, medirlos y monitorearlos

Por Escuela de Gestión de Riesgos el 24 de febrero de 2026

En la gestión de riesgos actual, el mayor peligro no es lo que conoces y controlas, sino lo que no ves venir. A estos peligros los llamamos riesgos emergentes. Si tu organización los subestima por considerarlos "improbables" o "lejanos", estás dejando la puerta abierta a crisis operativas, financieras y reputacionales severas.

Te explicamos cómo bajar estos riesgos de la teoría a la práctica para que dejen de ser un punto ciego y se conviertan en parte de tu estrategia.

¿Qué son los riesgos emergentes? (Perspectiva ISO 31050)

Según la norma ISO 31050, los riesgos emergentes son aquellos sobre los que existe información limitada, pero tienen un alto potencial de impacto.

Nacen de innovaciones tecnológicas, cambios climáticos, crisis geopolíticas o transformaciones sociales. Su mayor reto es que carecen de datos históricos. No puedes mirar hacia atrás para predecir cuántas veces ocurrirán, porque, en tu organización, nunca han pasado.

3 Características que los hacen únicos (y peligrosos)

  1. Alta incertidumbre: Es difícil calcular su probabilidad con fórmulas tradicionales.
  2. Evolución silenciosa pero rápida: Pueden escalar de una simple "tendencia de mercado" a una "crisis operativa" en cuestión de meses (ej. la rápida adopción de la Inteligencia Artificial).
  3. Impacto transversal: No respetan los límites de los departamentos. Un cambio regulatorio emergente afecta a legal, finanzas, operaciones y servicio al cliente al mismo tiempo.

Cómo identificar lo que aún no ha ocurrido

No puedes esperar a que el riesgo toque tu puerta para registrarlo. Necesitas salir a buscarlo mediante estos marcos de trabajo:

  • Horizon Scanning (Vigilancia del entorno): Monitoreo activo de nuevas regulaciones, tecnologías disruptivas y cambios en el comportamiento del consumidor.
  • Análisis PESTEL: Evalúa factores Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos, Embientales y Legales. ¿Una nueva ley de protección de datos en tu país vecino afectará tu operación a futuro?
  • Benchmark Sectorial: Aprende en cabeza ajena. Si un competidor en otra región sufrió una vulnerabilidad nueva, es cuestión de tiempo para que llegue a ti.
  • Indicadores Tempranos (KRI): Define métricas que funcionen como alarmas. No midas la pérdida (eso es reactivo), mide la exposición.

¿Cómo medir lo "inmedible"?

Este es el dolor de cabeza de muchos gestores: "Si no sé qué tan probable es, ¿cómo lo pongo en mi matriz?"

La solución es usar las mismas variables de impacto que ya usas (económico, legal, reputacional), pero añadiendo nuevos parámetros de evaluación:

  1. Termómetro de Incertidumbre: ¿Qué tanto desconocemos este riesgo? (Totalmente desconocido / Parcialmente conocido / Regulación en proceso).
  2. Velocidad de Materialización: ¿A qué velocidad nos impactaría si se desata? (Lenta: +5 años / Media: 2 a 5 años / Rápida: < 2 años).
  3. Índice de Preparación: ¿Qué tan madura es nuestra organización para absorber el golpe hoy mismo?

El paso crítico: Debes incluir estos riesgos en tu Mapa de Calor. Aunque su probabilidad inicial se marque como "baja" o "incierta", visualizar su impacto extremo obliga a la alta dirección a diseñar escenarios de contingencia.

Casos Reales: El precio de ignorar vs. El valor de anticipar

Para entender la diferencia entre una gestión de papel y una gestión viva, miremos dos escenarios:

Caso 1: El riesgo ignorado (Fraude con IA Generativa)

Un banco lee noticias sobre Deepfakes (suplantación de voz con IA), pero decide no mapearlo porque "aquí nunca ha pasado". No miden su preparación tecnológica ni crean indicadores (KRI).

  • El resultado: Meses después, un fraude con IA burla sus controles biométricos. El impacto es devastador: pérdida financiera directa, multa regulatoria, crisis mediática y fuga masiva de clientes.

Caso 2: El riesgo anticipado (Aseguradoras y Cambio Climático)

Una aseguradora nota que los eventos climáticos extremos son más frecuentes. Sus modelos actuariales antiguos ya no sirven.

  • La acción: Mapean el riesgo climático como emergente. Ajustan sus modelos, cambian las políticas de coberturas excluidas y diversifican geográficamente sus reaseguros. Cuando ocurre el desastre, su resiliencia financiera los mantiene a flote.

Conclusión: De la teoría a un ecosistema dinámico

Gestionar riesgos emergentes requiere aceptar que el pasado ya no es suficiente para predecir el futuro. Tu matriz no puede ser un Excel estático que se revisa una vez al año. Necesitas un mapa de calor evolutivo, vivo y conectado a la operación diaria.

Una organización madura no le tiene miedo a lo desconocido; lo mapea, lo mide y se prepara.

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