Estos fueron algunos de los temas analizados en el Foro Regional AML de Pirani, un espacio que reunió a profesionales de México, Guatemala y Perú para analizar los principales desafíos de la prevención del lavado de activos y la gestión del riesgo LA/FT en Latinoamérica.
Ana Itzel De La Cruz, especialista en prevención de lavado de activos y cumplimiento regulatorio; José Aníbal Carrillo, especialista en cumplimiento normativo y prevención del lavado de activos; y Jessica Mercado, abogada y especialista en cumplimiento, compartieron experiencias, estrategias y buenas prácticas para fortalecer los programas AML, mejorar los procesos de debida diligencia y monitoreo, y responder a los nuevos riesgos y cambios regulatorios. Estos son cinco de los principales aprendizajes que dejó la conversación.
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Uno de los mensajes centrales del foro fue que implementar un programa AML no debería convertirse en un ejercicio de marcar tareas en una lista. Para Ana Itzel De La Cruz, el contexto actual exige pasar de un cumplimiento reactivo a una gestión del riesgo más contextual. Las organizaciones ya no pueden limitarse a revisar la normativa local o consultar únicamente las listas aplicables en su país. Las sanciones, los cambios geopolíticos y las relaciones entre los sistemas financieros pueden generar impactos que trascienden las fronteras.
Una organización debe preguntarse qué está ocurriendo fuera de su mercado, cómo pueden afectarla los cambios regulatorios internacionales y qué nuevas variables debería incorporar a su matriz de riesgos AML. La prevención del lavado de activos deja así de ser únicamente una función de cumplimiento para convertirse en una estrategia de mitigación que debe adaptarse al contexto. El reto está en construir programas de prevención de lavado de activos que no solo respondan a lo que exige hoy la regulación, sino que tengan la capacidad de identificar cambios en el entorno y ajustar sus controles.
En este sentido, contar con un software de gestión de riesgos AML permite centralizar procesos, riesgos, controles, alertas, planes de acción y evaluaciones en un mismo lugar. Conoce cómo funciona el software de gestión AML de Pirani.
¿Qué ocurre cuando una empresa que nunca había tenido obligaciones de prevención de lavado de activos debe implementar un programa AML desde cero? Según Jessica Mercado, uno de los mayores desafíos es introducir la cultura de cumplimiento en organizaciones donde los equipos no estaban acostumbrados a trabajar con conceptos como KYC, debida diligencia o monitoreo.
Pero este cambio no puede recaer únicamente en el oficial de cumplimiento. La cultura debe contar con el respaldo de la alta dirección. Jessica destacó la importancia de que el directorio o la gerencia general impulse el sistema y respalde al oficial de cumplimiento, especialmente cuando se busca que los controles hagan parte de la operación diaria y no funcionen como un proceso aislado. Uno de los aprendizajes más importantes es precisamente ese: compliance no debería trabajar en una línea paralela al negocio.
Los controles de prevención deben integrarse en los procesos comerciales y operativos. Si una revisión de cumplimiento se percibe únicamente como un paso adicional que retrasa una operación, será mucho más difícil construir una cultura efectiva. En cambio, cuando los equipos entienden su papel en la prevención y los controles están incorporados en el proceso, el sistema puede funcionar de manera más consistente. La capacitación también debe evolucionar; no basta con realizar una sesión anual y considerar el tema cerrado. Los nuevos casos, cambios en las operaciones y riesgos identificados deben convertirse en oportunidades para actualizar y reforzar el conocimiento de los equipos.
Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar nuestro contenido sobre controles asociados a la prevención del lavado de dinero, donde encontrarás conceptos clave sobre controles AML, debida diligencia y monitoreo.
Una señal de alerta por sí sola no siempre representa una operación inusual o sospechosa. Durante el foro se destacó la importancia de contar con un monitoreo constante que permita analizar el comportamiento de clientes, operaciones y otros factores de riesgo a lo largo del tiempo.
Jessica Mercado explicó que el monitoreo debe permitir identificar patrones y ampliar el análisis más allá de eventos individuales. Esto implica revisar cómo se comporta una operación desde su inicio, detectar cambios y evaluar si existen elementos que, vistos de forma integral, puedan evidenciar una situación que requiere mayor investigación. Aquí también cobra importancia la documentación. Cuando una organización crea o modifica una alerta, necesita poder sustentar por qué lo hizo y conservar la trazabilidad de las decisiones tomadas. La gestión de una alerta requiere análisis: entender el comportamiento, solicitar o revisar información adicional cuando sea necesario y diferenciar correctamente entre una alerta, una operación inusual y una operación sospechosa.
El objetivo no es generar más alertas, sino generar alertas que ayuden a enfocar el análisis en los comportamientos que realmente requieren atención. Por eso, una metodología de prevención del lavado de activos debe combinar monitoreo frecuente, conocimiento del cliente y capacidad para analizar cambios en los patrones. En Pirani, el monitoreo transaccional y las alertas automáticas de AML+ permiten establecer reglas para identificar cambios en el comportamiento de clientes y contrapartes y generar alertas cuando se cumplen determinadas condiciones.
El crimen organizado no opera con las mismas fronteras que tienen las regulaciones. José Aníbal Carrillo explicó que los equipos de cumplimiento deben mantenerse atentos a situaciones nacionales e internacionales que puedan afectar a sus organizaciones. El comercio exterior, por ejemplo, puede convertirse en un espacio relevante para identificar riesgos asociados con operaciones simuladas, sobrefacturación o movimientos que requieren un análisis más profundo.
A esto se suma un desafío regional: aunque existen convenios y marcos para la cooperación entre países, en la práctica todavía hay limitaciones relacionadas con los tiempos de respuesta, las diferencias normativas, los recursos tecnológicos y la capacidad operativa. Ana Itzel señaló que la región ha avanzado, pero que uno de los grandes retos sigue estando en el componente operativo y en la capacidad de compartir y analizar información con mayor agilidad. Mientras tanto, las estructuras criminales pueden actuar a través de diferentes jurisdicciones y aprovechar la velocidad que les permite operar en un entorno globalizado.
Para las organizaciones, esto implica ampliar el alcance de su gestión del riesgo LA/FT. No se trata únicamente de conocer qué ocurre dentro de su país o revisar las obligaciones mínimas de su sector. También es necesario comprender la exposición de sus clientes, las jurisdicciones con las que se relacionan, las cadenas de suministro y los cambios que pueden afectar sus operaciones desde otros mercados. Por eso, los procesos de debida diligencia y consulta de listas son una parte importante de un sistema AML. Puedes profundizar en este tema en nuestro artículo Fortalece tu sistema AML mediante la validación de listas internacionales.
La tecnología fue otro de los grandes temas del Foro Regional AML. Los speakers coincidieron en que herramientas como la inteligencia artificial, la automatización y los sistemas de monitoreo pueden ayudar a los equipos de cumplimiento a gestionar grandes volúmenes de información, realizar procesos de KYC, detectar patrones, actualizar matrices de riesgo y mejorar la trazabilidad.
Sin embargo, la tecnología no elimina la necesidad de análisis. Jessica Mercado destacó que la inteligencia artificial puede apoyar la gestión, pero no reemplazar el criterio del oficial de cumplimiento ni del equipo encargado de evaluar los resultados. También señaló la importancia de considerar riesgos como los sesgos y el tratamiento de la información personal cuando se implementan estas tecnologías. La automatización puede ayudar a reducir tareas manuales y a detectar situaciones que merecen atención, pero la investigación y la toma de decisiones siguen requiriendo contexto. Un sistema puede identificar una variación en el comportamiento de un cliente; el equipo de cumplimiento debe determinar qué significa esa variación y si existen elementos suficientes para escalar el caso.
Además, los equipos deben ampliar su radar frente a los riesgos emergentes. Ana Itzel llamó la atención sobre fenómenos como los activos virtuales, las finanzas descentralizadas, estructuras corporativas más sofisticadas, delitos ambientales y el uso del comercio legítimo y las cadenas de suministro para mover recursos. Estos riesgos muestran que la gestión de prevención del lavado de activos debe evolucionar al mismo ritmo que cambian las tipologías y las operaciones.
El principal aprendizaje del Foro Regional AML es que los programas de prevención no pueden permanecer estáticos. Las organizaciones necesitan actualizar sus metodologías, fortalecer la cultura de cumplimiento, integrar los controles en sus procesos, monitorear cambios de comportamiento y mantener una visión más amplia de los riesgos que pueden afectar su operación.
La tecnología puede hacer más eficiente este trabajo, pero su verdadero valor está en ayudar a los equipos a contar con mejor información para analizar y tomar decisiones. Porque frente a riesgos de lavado de activos que evolucionan constantemente, la respuesta tampoco puede quedarse quieta. Fortalecer la prevención requiere conocer mejor a los clientes, entender el contexto, conectar señales que podrían parecer aisladas y convertir la información en acciones de control. Ese es uno de los grandes desafíos que hoy enfrentan los equipos AML: pasar de reaccionar ante el riesgo a desarrollar la capacidad de anticiparlo.
En el Foro Regional AML, Ana Itzel De La Cruz, José Aníbal Carrillo y Jessica Mercado compartieron experiencias y perspectivas sobre los cambios que están transformando la prevención del lavado de activos en Latinoamérica. La conversación abordó temas como cultura de cumplimiento, regulación, monitoreo, riesgos transnacionales, inteligencia artificial, tecnología y nuevas tipologías que las organizaciones deberían comenzar a observar.
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