Blog Gestión de Riesgos | Pirani

Cómo cumplir la Ley 20.393 y evitar responsabilidad penal

Escrito por Juan Diego Vivas | marzo 05, 2026

Chile ha endurecido de forma progresiva su marco regulatorio en materia de responsabilidad penal empresarial. La Ley 20.393, que en 2009 nació como una exigencia para alinearse con estándares internacionales, hoy se convirtió en uno de los pilares del sistema de cumplimiento corporativo en el país. Lo que comenzó como una norma limitada a ciertos delitos específicos evolucionó hacia un modelo de responsabilidad estructural. Con las reformas posteriores, incluida la Ley 21.595, el estándar se elevó de manera significativa.

Hoy, cuando se investiga un hecho ilícito, el Ministerio Público no solo analiza quién lo cometió. Analiza si la empresa contaba con un Modelo de Prevención de Delitos (MPD) adecuado y operativo antes de que ocurriera el hecho.

Tabla de contenido

¿Qué cambió con la Ley 20.393?

Antes de la entrada en vigor de la Ley 20.393, si un trabajador cometía un delito como soborno, lavado de activos o financiamiento del terrorismo, la responsabilidad recaía exclusivamente en la persona natural. La empresa podía continuar operando sin mayores consecuencias estructurales.

La Ley 20.393 introdujo un cambio radical: la persona jurídica también puede ser penalmente responsable cuando el delito se comete en su interés o beneficio, y existe una falla en el deber de dirección y supervisión.

En términos simples: Si el delito ocurrió dentro de la empresa, la pregunta es qué falló en su sistema de control. La ley establece una salida clara: la empresa puede eximirse de responsabilidad penal si demuestra que, antes del delito, había implementado un Modelo de Prevención de Delitos efectivo.

¿Qué es un Modelo de Prevención de Delitos según la Ley 20.393?

Un Modelo de Prevención de Delitos es un sistema interno diseñado para identificar, prevenir y monitorear riesgos penales dentro de la organización. No es un manual estático. Es una estructura viva que combina gestión de riesgos, gobernanza y control interno. Desde una perspectiva práctica, el MPD exige cuatro componentes esenciales.

¿Cómo tener un Modelo de Prevención de Delitos con Pirani?

Implementar un Modelo de Prevención de Delitos bajo la Ley 20.393 exige algo más que definir políticas internas. La empresa debe estructurar un sistema de gestión que permita identificar riesgos penales, diseñar controles, evaluarlos periódicamente y conservar evidencia de su funcionamiento.

1. Matriz de Riesgos

El primer paso es identificar dónde podrían generarse riesgos penales dentro de la organización. Este análisis debe realizarse por proceso, área o actividad. Algunos ejemplos típicos son:

  • Procesos de contratación pública, donde puede existir riesgo de soborno.
  • Operaciones financieras, donde puede existir riesgo de lavado de activos.
  • Procesos productivos o industriales, donde pueden surgir riesgos ambientales.
  • Interacciones con terceros estratégicos.

La matriz debe incluir, como mínimo:

  • Descripción del riesgo.
  • Proceso o área asociada.
  • Probabilidad de ocurrencia.
  • Impacto potencial (legal, financiero, reputacional).
  • Responsable del riesgo.
  • Controles existentes.
  • Nivel de riesgo residual.

Este ejercicio permite priorizar los riesgos más críticos bajo la Ley 20.393 y asignar recursos de forma coherente.

Cómo se gestiona con Pirani

En Pirani, los riesgos se registran dentro de los diferentes sistemas, permitiendo:

  • Asociar cada riesgo a procesos y responsables específicos.
  • Configurar escalas de probabilidad e impacto.
  • Calcular automáticamente el riesgo inherente.
  • Visualizar la criticidad mediante mapas de calor.

La visualización dinámica facilita identificar qué riesgos requieren atención prioritaria y documenta la metodología utilizada para su evaluación.

2. Controles internos

La Ley 20.393 exige que los riesgos identificados estén respaldados por medidas concretas de mitigación. Cada riesgo relevante debe tener controles definidos, que pueden incluir:

  • Segregación de funciones.
  • Autorizaciones múltiples.
  • Procedimientos documentados.
  • Revisiones periódicas.
  • Validaciones formales antes de ejecutar operaciones sensibles.

Un control debe estar claramente definido: qué hace, quién lo ejecuta y con qué frecuencia se evalúa su funcionamiento.

Cómo se gestiona con Pirani

Pirani permite vincular controles directamente a cada riesgo identificado. En la plataforma es posible:

  • Registrar el tipo de control (preventivo o detectivo).
  • Asignar responsables.
  • Establecer periodicidad de evaluación.
  • Ejecutar evaluaciones formales sobre la efectividad del control.
  • Registrar evidencia asociada a cada evaluación.

A través del módulo de evaluaciones, la organización puede calificar periódicamente si los controles están diseñados adecuadamente y si están operando según lo previsto. Con base en estas evaluaciones, el sistema recalcula el riesgo residual. Además, la funcionalidad de juicio de expertos permite justificar ajustes en las calificaciones, dejando trazabilidad del análisis cualitativo realizado.

3. Oficial de Cumplimiento

La Ley 20.393 exige designar a un responsable del Modelo de Prevención de Delitos. Esta persona debe supervisar su implementación y funcionamiento. Entre sus funciones principales se encuentran:

  • Coordinar la identificación y actualización de riesgos.
  • Verificar la existencia y evaluación de controles.
  • Informar periódicamente a la alta administración.
  • Promover la actualización del modelo frente a cambios normativos.

Para que el modelo sea considerado efectivo, esta función debe contar con autonomía y acceso a información relevante.

Cómo se apoya con Pirani

Pirani centraliza la información de riesgos y controles en un único entorno. Esto permite al Oficial de Cumplimiento:

  • Acceder a la matriz consolidada.
  • Visualizar mapas de calor actualizados.
  • Revisar evaluaciones pendientes o vencidas.
  • Analizar la evolución del riesgo residual.
  • Generar reportes ejecutivos basados en datos reales del sistema.

La plataforma conserva el historial de modificaciones, evaluaciones y ajustes, lo que fortalece la trazabilidad del monitoreo realizado.

4. Canal de denuncias

La Ley 20.393 exige que el Modelo de Prevención contemple mecanismos adecuados para reportar irregularidades. Este componente es clave porque permite detectar conductas indebidas antes de que escalen a consecuencias penales. El mecanismo de reporte debe:

  • Permitir informar posibles infracciones o incumplimientos.
  • Contar con un procedimiento formal de análisis.
  • Garantizar confidencialidad.
  • Documentar la gestión y resolución del caso.

El diseño específico del canal puede variar según la organización. Algunas empresas implementan plataformas especializadas, otras utilizan herramientas corporativas internas o proveedores externos.

Cómo se articula con Pirani

Los eventos, hallazgos o incidentes derivados de denuncias pueden registrarse en Pirani como:

  • Nuevos riesgos identificados.
  • Eventos materializados.
  • Hallazgos que requieren fortalecimiento de controles.
  • Insumos para actualizar la matriz de riesgos.

Además, mediante integraciones disponibles (por ejemplo, con herramientas de gestión de tickets como Jira o a través de API), es posible conectar sistemas externos de reporte con la gestión interna de riesgos en Pirani. Esto permite que la información relevante para el modelo quede centralizada, evaluada y vinculada a controles específicos. De esta manera, el canal de denuncias no queda aislado como un mecanismo independiente, sino que alimenta directamente el sistema de gestión de riesgos, fortaleciendo la trazabilidad y la capacidad de demostrar que la organización analiza, evalúa y ajusta su modelo cuando identifica alertas internas.

Cómo demostrar que tu Modelo de Prevención es efectivo ante una fiscalización

Tener una matriz de riesgos, controles definidos y un Oficial de Cumplimiento designado es el punto de partida. Pero cuando la autoridad revisa el modelo bajo la Ley 20.393, el análisis va más allá de la estructura formal. La pregunta central es: ¿el modelo estaba funcionando antes del hecho investigado? Para responder a eso, la empresa debe poder acreditar tres elementos esenciales.

1. Que los riesgos fueron identificados de manera razonable

La autoridad evaluará si la matriz de riesgos guarda relación con la realidad del negocio. Por ejemplo:

  • Si la empresa participa en licitaciones públicas, debe existir análisis de riesgo de soborno o cohecho.
  • Si opera con flujos financieros relevantes, debe existir evaluación de riesgo de lavado de activos.
  • Si interactúa con terceros estratégicos, debe existir evaluación de riesgo de corrupción privada.

La ausencia de riesgos evidentes puede interpretarse como una identificación deficiente.

Cómo se fortalece con Pirani

La plataforma permite estructurar la matriz por procesos y áreas, documentando fecha de creación, modificaciones y responsables asignados. El historial de cambios permite demostrar que la matriz fue revisada y actualizada periódicamente, lo que evidencia gestión activa y no una construcción puntual.

2. Que los controles fueron evaluados periódicamente

No basta con diseñar controles. Es necesario acreditar que se revisó su funcionamiento. La autoridad puede solicitar:

  • Evidencia de evaluaciones realizadas.
  • Registro de controles que resultaron inefectivos.
  • Acciones correctivas implementadas.
  • Seguimiento posterior.

Un control que nunca se evalúa pierde valor preventivo.

Cómo se fortalece con Pirani

A través del módulo de evaluaciones, la organización puede programar revisiones periódicas de controles y registrar los resultados. Cada evaluación queda documentada con fecha, responsable y calificación, lo que permite demostrar continuidad en la supervisión. El recálculo automático del riesgo residual muestra cómo la gestión impacta en la exposición real de la empresa.

3. Que el modelo fue ajustado cuando se detectaron debilidades

Un modelo efectivo evoluciona. Cuando se detecta un evento, una brecha o una alerta interna, el sistema debe reaccionar. La autoridad puede revisar:

  • Si un incidente generó revisión del riesgo asociado.
  • Si se reforzaron controles.
  • Si se actualizaron procedimientos.
  • Si se capacitó nuevamente al personal.

La falta de ajuste puede interpretarse como pasividad en la supervisión.

Cómo se fortalece con Pirani

El registro histórico de riesgos, controles y evaluaciones permite evidenciar modificaciones. Si un riesgo cambia de nivel o se agrega un nuevo control, la trazabilidad queda documentada en el sistema. Esto permite demostrar que la organización no solo identificó riesgos, sino que los gestionó activamente en el tiempo.

Errores comunes que debilitan la eximente bajo la Ley 20.393

En la práctica, existen fallas recurrentes que pueden afectar la validez del Modelo de Prevención:

  • Matrices genéricas que no reflejan la realidad del negocio.
  • Riesgos identificados sin controles asociados.
  • Controles definidos pero nunca evaluados.
  • Oficial de Cumplimiento sin acceso a información o sin reportes formales.
  • Falta de evidencia documental.

El problema no suele ser la ausencia de documentos. El problema suele ser la falta de trazabilidad. Un modelo efectivo es aquel que puede reconstruirse paso a paso ante una revisión externa: cuándo se identificó el riesgo, qué control se definió, cuándo se evaluó, qué resultado arrojó y qué ajuste se realizó.

El Modelo de Prevención como sistema de gestión, no como documento

La Ley 20.393 cambió la forma en que se entiende la responsabilidad penal empresarial en Chile. Hoy, la discusión no gira únicamente en torno al delito cometido, sino alrededor de la estructura preventiva que tenía la empresa antes de que ocurriera. Un Modelo de Prevención de Delitos efectivo no se mide por la cantidad de políticas escritas. Se evalúa por su capacidad de:

  • Identificar riesgos reales.
  • Asignar controles proporcionales.
  • Evaluar su funcionamiento.
  • Ajustarse frente a debilidades.
  • Conservar evidencia de todo el proceso.

Cuando se inicia una investigación, lo que marca la diferencia es la trazabilidad. La empresa debe poder reconstruir la historia de su gestión: cuándo se identificó un riesgo, qué control se implementó, cuándo se evaluó y qué decisiones se tomaron. En ese contexto, la gestión de riesgos se convierte en un componente estructural del cumplimiento penal.

Un modelo administrado en hojas dispersas, sin seguimiento periódico y sin evidencia consolidada, difícilmente puede sostener el estándar que exige la Ley 20.393. En cambio, un sistema organizado, con evaluación continua y registro histórico, permite demostrar que la empresa ejerció su deber de dirección y supervisión. El verdadero valor de un Modelo de Prevención de Delitos está en su funcionamiento diario. La ley no exige perfección absoluta, pero sí organización, coherencia y control.